El Norte de Castilla
img
Etiquetas de los Posts ‘

política

Demiurgo velado
Eduardo Roldán 29-03-2018 | 1:37 | 0

La fuga de la saga/fuga de Puigdemont parece haber llegado a su fin. Y como si de la primera ficha de una serpiente de dominó se tratase, la caída y el final de la fuga del líder ha desencadenado el final de las otras. La saga, sin embargo, se prolongará todavía algún mes más. Cuántos, es probable que solo lo intuya con cierta seguridad el propio líder; el resto podemos especular —dos y medio, tres—, pero tiene uno la sospecha de que andamos todos —observadores, participantes en pro y en contra, fieles de bandera ciega— a su rebufo: que ha diseñado un plan anexo al Gran Plan, un itinerario íntimo dentro del itinerario colectivo que no ha confiado ni a sus más cercanos allegados, y que si bien él tampoco conoce con exactitud los tiempos del mismo, los acontecimientos no dejan antes o después de corroborarlo, y así este plan terminará por arribar a la meta que Puigdemont ya ha previsto, lo que sin duda supondrá una poderosa inyección de adrenalina en el Gran Plan —cuál, esa es la otra incógnita central—.

El que el plan lo obligue a encarnar transitoriamente papeles que parecen distar de los épicos que atribuiríamos a un líder de tal altura no ha de llevar a error; con la consumación del plan, a esos papeles —de perseguido, de incomprendido, de abnegado mártir— se les otorgará un brillo retroactivo, y a Puigdemont mayor grandeza. Quizá esta condición velada de demiurgo la entrevió Boadella y fue la que lo decidió a personarse en los aposentos de Puigdemont; lástima la resolución trunca del intento de cumbre, pues si hay alguien con el bagaje suficiente para captar las sutilezas de personaje tan poliédrico, capaz de saber escuchar y prestar atención a lo que el otro expone, leer entre líneas, entregarse al momento, es el presidente de Tabarnia. De haber cuajado la cumbre, a todos nos habría ganado un sosiego que buena falta nos hace. Aparte de que pocas cosas menos gratas que un viaje en balde, y sobre todo con lluvia.

(El Norte de Castilla, 29/3/2018)

@enfaserem

Ver Post >
Bebo Valdés
Eduardo Roldán 22-03-2018 | 1:52 | 0

Se cumple un lustro de su muerte, y en otoño habría cumplido un siglo. Le decían Bebo de Cuba pero vivió exiliado desde el año siguiente del arribo de Fidel: atrás quedaron mujer y cinco hijos. Se afincaría en Suecia, una suerte de negativo en nieve de La Habana. Del bochorno húmedo al hielo seco, del color moreno al rubio albino, sobre todo de la dictadura bananera al parlamentarismo nórdico, monarquía incluida. Casi sesenta años más tarde, la ironía triste de la Historia volvió a confirmar que las utopías políticas, cuando han de asentarse en la realidad, mutan el prefijo a ‘dis-‘, y así Fidel, renegado histórico de cualquier tipo de monarquía, abdicó en el hermano a dedazo, como cualquier rey absolutista habría hecho en el XVII. Fue quizá la última hipocresía de un régimen no húerfano de ellas, que huérfano se quedó de muchos de sus artistas mejores.

Bebo sin embargo no parecía albergar resentimiento; dolor sí, pero asumió su nueva condición con saludable resignación filosófica, producto quizá de la sabiduría del alma cubana y, con el tiempo, del poso de la vejez. Mientras pudiera seguir con el vicio de la música, él seguiría tocando, componiendo, arreglando, las yemas de sus largos dedos acariciando más que pulsando el marfil blanco y negro de las teclas. Y no tuvo que ser fácil, pese al motor vocacional y la voluntad infatigable, pasar de las luces ahumadas del Tropicana al anonimato de las orquestas de paso y las docencias obligadas. Pero ahí siguió, como un monje tibetano de dos metros, en el día, en el momento, haciendo lo que sentía debía: tratar de sacar el mayor partido a las fichas de dominó que ahora tenía.

Al menos a él la vida le reservaba un tercer acto donde se le rindió el reconocimiento debido (no por el reconocimiento en sí sino por lo que este le trajo: viajes, proyectos, el reencuentro con el hijo), en no poca culpa por la pasión de Fernando Trueba. Tarde, sin duda, pero a muchos otros no les llega nunca.

(El Norte de Castilla, 22/3/2018)

@enfaserem

Ver Post >
(Efi)ciencia
Eduardo Roldán 15-02-2018 | 1:55 | 0

Primero fue Homero; luego, Cicerón, pues el latín era un fósil casi tan carcomido como el griego, y al cabo cayeron el resto de las humanidades, minuciosa, metódicamente, como quien arranca de la margarita inocente los pétalos uno a uno. Lo que en ellas se enseñaba era (es) prescindible, quien quiera saber quién fue Homero que lo busque, quien conocer la pintura que vaya a un museo. Al fin y al cabo, a todos los niños se les enseña a leer y a escribir, o no. (Bueno, digamos que sí.) Y llegados a este punto, uno podría pensar que al menos las ciencias fuera de las humanidades saldrían reforzadas, siquiera por ocupar el hueco dejado.

Solo al principio. Si el latín era un fósil, las ciencias puras y exactas tampoco perros de caza; el propio adjetivo lo dice: puro, sin aplicación práctica. Y también a todos los niños se les enseña a sumar y a restar, ¿no? (Bueno, sí, digamos que sí, sí.)

Toda la cuestión educativa se reduce pues a una medición de la practicidad, de la utilidad <<real>>. Hay que enseñar las cosas que le van a pedir al alumno cuando termine, ni una más; hasta las materias más útiles pecan de conceptos y teorías suprimibles. No es solo lógico sino moral el suprimirlas.

Más bien mortal, pero ningún preboste educativo parece querer verlo. Luego subimos otro peldaño, quizá el peldaño irreversible, y este pensamiento <<práctico>> ha alcanzado hasta a la investigación científica. La fuga de cerebros puede tener mucha gracia en cine (o no), pero fuera de él desde luego que ninguna. Ni inversión privada ni presupuestos públicos se ocupan de dotar de las condiciones mínimas para investigar con ciertas garantías, y España es así un avispero que crea genios y les da la patada. Que investiguen otros. Es la borricada de don Miguel de Unamuno en versión 2.0. Confunden eficacia y utilidad —y sí, también riqueza— con inmediatez tangible: no es ya una visión cortoplacista sino sencillamente ceguera. Una distinta de la de Homero.

(El Norte de Castilla, 15/2/2018)

@enfaserem

Ver Post >
¿Éxito rotundo?
Eduardo Roldán 21-12-2017 | 12:22 | 0

El día más corto del año a algunos se les va a hacer muy largo. Estamos hechos de tiempo, e igual que para el niño la tarde de la noche de Reyes no acaba nunca, muchos votantes separatistas no verán el momento en que se cierren las urnas. No deberían angustiarse; como el Tancredo de Lampedusa, los dirigentes han removido las instituciones, agitado el cóctel legislativo, en definitiva hecho una hoja de ruta con apariencia de gincana llena de obstáculos —y solo en apariencia, pues que previstos de inicio— solo para dejar las cosas como estaban. Y no es que como Tancredo quieran dejarlas igual, pero sabían que el objetivo declarado, y por el cual han movilizado a sus fieles, era una quimera cuya extrema materialización sería esto que hemos tenido, que estamos o están teniendo hoy, las elecciones. Que salvo seísmo sorprendente no alumbrarán otro resultado que el de dejar, como decimos, el reparto de la tarta parlamentaria más o menos como está.

Así, no cabe sino hablar de éxito separatista, y quizá de éxito rotundo. <<Cataluña>> ha sido la palabra en 2017 que mayor incremento en las búsquedas ha experimentado en Google. ¿Cabe prueba más definitiva? Que para alcanzar este éxito hayan tenido que jugar con la credulidad de sus fieles es un tributo colateral que el fin justifica de sobra, y ni siquiera un procedimiento novedoso: los sentimientos son maleables y el nacionalismo la corriente política que con mayor precisión y peso les da forma. Hasta han conseguido convertir a sus dos líderes mediáticos en mártires por la causa, uno en el exilio y el otro en la cárcel. ¿Qué votante independentista no ve en esto un ejemplo máximo de abnegación del dirigente por el pueblo, algo que ningún otro estaría dispuesto a asumir?

Si al final el bloque unionista obtiene un trozo más jugoso, que nadie se lleve a engaño sobre quién ha salido vencedor. Estas elecciones solo pueden añadir más barriles de éxito al éxito que ya ha obtenido el separatismo.

(El Norte de Castilla, 21/12/2017)

@enfaserem

Ver Post >
Egipto ejecutado
Eduardo Roldán 30-11-2017 | 2:13 | 0

Ciertas sentencias se nos quedan tatuadas para los restos; agazapadas, aguardan el estímulo adecuado para saltarnos de nuevo, por mucho tiempo transcurrido desde la última vez que retornaron. La reciente masacre en Egipto me ha despertado una de ellas, creo ya aparecida aquí: <<Una muerte es una tragedia. Un millón, una estadística>>. Brillante y vergonzante afirmación de Iósif Stalin. Para el EI, los 305 muertos y más de cien heridos —cuando esto escribo— del atentado en Bir al Abed no son más de trescientas tragedias multiplicadas (pues cada muerte implica, además de la tragedia en sí que es una vida cercenada, otras tragedias en quienes quedaron vivos que tenían relación con ella) sino estadística vacía, una muesca más en la misión a ejecutar, un medio para alcanzar un fin que por otro lado nadie alcanza a ver, si es que el delirio fundamentalista puede quedar satisfecho alguna vez.

Pero aparte del oprobio cuantitativo, el atentado presenta un aspecto que, si no inédito, a esta escala supone un preocupante punto de inflexión: el de que las víctimas no fueran infieles sino no lo bastante fieles. Las dianas se hallaban en una mezquita honrando el día sagrado bajo los principios por los que, en teoría, los asesinos han iniciado la cruzada, no en un despacho de Wall Street jugando al veintiuno con masas de capital ajenas y un whisky en la mano. ¿Dónde establecer la frontera de la fidelidad? Se combate contra alguien que es parte, juez y verdugo, y así la estrategia se embrolla.

Embrollo que no obstante no justifica la promesa de Abdelfatá al Sisi de replicar el ataque con una <<fuerza brutal>>. Esto, en un estadista, es inadmisible, por mucha ira —justificada— que en ese momento bulla en su interior. Abdelfatá al Sisi está donde está porque el pueblo espera que respete ciertas formas, recipientes de valores. Entre la frase de sicario del presidente egipcio y el <<sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor>> de Churchill media un abismo moral.

(El Norte de Castilla, 30/11/2017)

@enfaserem

Ver Post >