El Norte de Castilla
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Autor: AlfredoBarbero
Víctimas
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Alfredo Barbero | 04-05-2018 | 9:52| 0

Las víctimas del terrorismo de la banda criminal ETA no sólo han sido, y son, las miles y miles de personas de todo tipo y condición, mujeres, hombres, niños, ancianos, asesinadas, mutiladas, secuestradas, amenazadas, extorsionadas, chantajeadas, atemorizadas, en tratamiento médico y psicológico, silenciadas, socialmente marginadas y expulsadas del País Vasco, miles de víctimas directas y sus familias, sino todos los ciudadanos españoles, a cuya joven democracia ETA agredió de manera salvaje con el violento fanatismo ejercido durante décadas en toda España.

Hoy ha sido un excelente día, como lo es cualquier otro, para recordar a las víctimas del terrorismo de la banda criminal ETA.

 

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No acoses
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Alfredo Barbero | 02-05-2018 | 9:46| 0

No acoses, puede ser tu amigo o amiga en clase, en la calle y el parque, acompañarte en tu cumpleaños, jugar en tu equipo, ayudarte, puede ser una amiga o un amigo para toda la vida.

 

 

 

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Libertad sexual
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Alfredo Barbero | 30-04-2018 | 9:36| 0

Con la información publicada en los medios de comunicación a la que hemos podido acceder los ciudadanos, es decir, las declaraciones a la Policía y en la fase de instrucción del Juicio (afortunadamente lo grabado en vídeo durante 96 segundos no se ha filtrado y la gente no lo ha visto, como tampoco hemos visto la mayor parte de las sesiones que se han celebrado a puerta cerrada para preservar la intimidad de la víctima), y tal y como está redactado el actual Código Penal español en su TÍTULO VIII, Delitos contra la libertad e indemnidad sexuales, resulta muy difícil entender que dos de los tres magistrados que han juzgado el caso de la autodenominada, ‘La Manada’, no hayan constatado intimidación sino prevalimiento en su conducta grupal, y el tercero ni siquiera este último, con lo que la acción concertada de los cinco varones en el portal de una vivienda de Pamplona en los Sanfermines de 2016 no ha sido considerada por los Jueces como lo que al sentido común de millones de ciudadanos, mujeres y hombres, hombres y mujeres, le parece: una evidente agresión sexual o violación.

El Artículo 178 del actual Código Penal dice:

El que atentare contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación, será castigado como responsable de agresión sexual con la pena de prisión de uno a cinco años. 

Y el Artículo 179:

Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado como reo de violación con la pena de prisión de seis a 12 años.

Todas las demás conductas sexuales no consentidas en las que no se constate violencia o intimidación, como por ejemplo utilizar drogas, sexo con personas sin consciencia, con enfermos mentales, prevalimiento de una posición de autoridad o jerárquica, etc. son consideradas simplemente como “abusos sexuales”. Esta distinción entre “agresión” y “abuso” es claramente artificiosa. ¡Y no digamos la necesidad de “acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías” como requisito exigible para la existencia de violación! Lo que resulta necesario en realidad es el cambio de mentalidad jurídica que ya está presente en la sociedad. Sin consentimiento, todo es violación, en mayor o menor grado. La distinción bizantina y ‘exquisita’ (seguramente hecha por varones) entre “abuso” y “agresión” sexual, y a su vez entre agresiones sexuales que sí son violación y otras que no lo son, debe desaparecer cuanto antes del Código Penal español.

En el imaginario colectivo que ha funcionado durante siglos, y todavía funciona en no pocas mentes masculinas con cierta propensión ideológica de superioridad de género o ‘machista’, pensar en la violación de una mujer requería una oposición activa, física y verbal, por parte de la víctima para aceptar que en efecto se había producido tal violación. Es decir, la carga de la prueba siempre ha recaído en la mujer agredida: si no demostraba su activa oposición física y verbal se deducía que de alguna forma había consentido. Esto también es un grave error. En un alto porcentaje de casos de violación las víctimas tienen una reacción de bloqueo psíquico con inactividad motora. Esta reacción defensiva de parálisis, ‘shock’ o pasividad está provocada por el intenso miedo o pánico a sufrir un daño aún mayor, la muerte, como de hecho termina ocurriendo en numerosos casos de violación. De la ausencia de oposición activa física y verbal, por tanto, no puede deducirse en absoluto el consentimiento de la mujer. En las próximas reformas de los Códigos Penales europeos, incluida la del español que ahora se anuncia, deberá tenerse muy en cuenta esta realidad como factor decisivo. Sin consentimiento, es necesario insistir, hay violación.

Estamos en democracia. Los ciudadanos tenemos derecho a expresar nuestra opinión y a manifestarnos sobre cualquier asunto, también por supuesto sobre las Leyes y resoluciones judiciales. Opinar y manifestarse no es lo mismo que pretender sustituir el papel de los Jueces, presionarlos sin conocer la información completa de un caso, insultarlos o tomarnos la Justicia por nuestra mano. Los Jueces son personas, hacen un trabajo técnico difícil en aplicación de las Leyes para el que en ocasiones no hay pruebas completamente concluyentes. Pueden incurrir en errores y equivocarse. El sistema judicial español está reconocido como uno de los más garantistas, incluso con frecuencia se le critica por proteger demasiado a los agresores en contra de las víctimas. Lo que se dicta en una instancia puede corregirse en otra superior. El Consejo General del Poder Judicial ha de actuar, sancionar y suspender a algunos Jueces por su comportamiento. Los políticos debieran no dejarse llevar de ciertas ‘ansias populistas’ en busca del voto fácil siendo respetuosos con la división de poderes del Estado, que es el fundamento de la democracia. El abogado defensor de ‘La Manada’ sostiene que estaban de fiesta, que hubo consentimiento y que la víctima se sintió humillada cuando la abandonaron después y la robaron el móvil. En las redes sociales ha habido muchos irresponsables que han llegado a prejuzgar que la denuncia de la víctima es falsa y hecha por venganza. Una acusación muy frecuente de la parte agresora, junto con la de supuesta provocación, en los casos reales de violación. El abogado defensor de la joven víctima sostiene que los cinco varones la acorralaron en el portal e intimidaron con su conducta sexual en grupo, incurriendo en una clara agresión sexual o violación. Los Jueces y los políticos que reforman las Leyes tiene aún mucho camino por delante. Todos los ciudadan@s esperamos que lo recorran para que la Justicia alcance en verdad su meta.

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Revisable
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Alfredo Barbero | 30-03-2018 | 12:40| 0

Ahora que ha pasado un tiempo prudencial y ya no estamos ‘en caliente’, sino disfrutando de nuestras fresquitas y un tanto aglomeradas vacaciones de primavera, o de Semana Santa, relato tradicional de la detención, juicio, sentencia y condena a pena de muerte de Jesucristo, previa tortura, cuya representación iconográfica recorre estos días las calles de toda España con las grandes esculturas de Gregorio Fernández, Salzillo, Juan de Juni, Benlliure, Luis Marco, Juan de Mesa, Pedro de Mena, Romero Zafra, Martínez Montañés, Ramón Álvarez, Fernández Lebrón y tantos otros, quizá podamos decir que la ‘prisión permanente revisable’, que mejor sería llamar para evitar la contradicción en los términos, por ejemplo, ‘prisión de larga duración revisable’, nunca inferior a la pena de privación de libertad máxima tipificada en el Código Penal, bien puede entenderse como una pena justa y civilizada, propia de un país democrático. Habrá quien piense de inmediato con toda razón que éste no es ni mucho menos el momento para hablar de un asunto tan serio, que estamos de vacaciones y muy tranquilos, de modo que a ver si es posible que encontremos el momento en que ni estemos ‘en caliente’ ni estemos relajados, desconectados, de fiesta o de vacaciones, momento que parece que nunca termina de llegar.

Las principales razones de la sociedad para imponer una condena por la comisión de gravísimos delitos (asesinato múltiple de personas, violación y asesinato de un menor, asesino reincidente, etc.) son, en este orden de importancia y prioridad: 1) ejercer el derecho de legítima defensa protegiéndose del asesino / a para evitar nuevas víctimas inocentes, 2) el resarcimiento moral de las víctimas directas y del conjunto de la sociedad mediante un castigo justo, proporcionado a la gravedad del delito (esta percepción ética es siempre subjetiva y difícil: hay quienes piensan que arrebatar una vida humana debe pagarse con otra vida, la del asesino, y son partidarios de la pena de muerte; otros piensan y sienten que la vida de un niño torturado o la de varias personas masacradas ‘valen’ más que tres décadas de privación de libertad del asesino; el sentido ético de la mayoría de los ciudadanos detectado en encuestas como la del CIS —Centro de Investigaciones Sociológicas— es favorable a un endurecimiento de las penas en los casos de asesinatos más violentos), 3) disuadir a otros potenciales asesinos de la comisión de las peores conductas destructivas (el presunto asesino de Diana Quer, detenido en un probable intento de materializar el asesinato de otra joven, se ha jactado de que en unos cuantos años estará de nuevo en la calle, y no se trata de una vana jactancia: el presunto asesino de los dos jóvenes del pantano de Susqueda fue condenado con anterioridad por matar a su exmujer en un acto de violencia de género repugnante, disparando a bocajarro y rematándola en el suelo por la espalda, a… ¡15 años de prisión, de los que cumplió 12 por ‘buena conducta’! esto es una auténtica vergüenza; la disuasión mediante el agravamiento de las penas es una medida muy controvertida entre los juristas, muchos creen que no es eficaz, pero si el asesino no se disuade al menos que podamos defendernos de él y que pague por segar una vida humana), y 4) en último lugar, y siempre que sea posible según la decisión de un Juez asesorado con criterios realistas por un equipo multidisciplinar de profesionales, intentar la reeducación (en ciertos casos no viable, por mucho que cueste reconocerlo) y la reinserción social del asesino.

El mundo a veces parece que gira al revés, y hoy día existen políticos que dan preferencia al último de los objetivos antes que a todos los demás. Increíblemente anteponen los derechos de los asesinos a los de las víctimas inocentes (reales y potenciales). No hay forma de convencerlos, aunque no aporten argumentos de peso ni rebatan los que se les exponen. Y encima muestran a menudo una grave falta de respeto hacia los padres de las víctimas acusándoles de querer una venganza, cuando lo único que quieren los familiares es Justicia, el reconocimiento social de la dignidad de la vida de sus seres queridos brutalmente asesinados. También utilizan la pobre excusa de que no se debe legislar ‘en caliente’. Muy bien, pues que legislen en templado o en frío cuando haya pasado el espectáculo mediático de algún acontecimiento luctuoso reciente, pero que legislen. ¡Algunos políticos parece que no quieren legislar sobre este importante problema de la sociedad hasta que llegue la próxima glaciación! Los hemos visto hablar con rigidez ideológica, como si por sus arterias no corriese sangre, distantes, sin mostrar emociones. Nada malo les es deseable por pensar como lo hacen, pero quizá si una de sus hijas pequeñas fuese la víctima asesinada entenderían las cosas de otra manera, y se arrancarían la coraza ideológica. Que un político anteponga la ideología a la empatía con las personas demuestra que tiene muy poca sensibilidad social… y aún menos inteligencia.

 

El artículo 25, punto 2, de la Constitución Española de 1978 dice:

Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados. El condenado a pena de prisión que estuviere cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales de este Capítulo, a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la ley penitenciaria. En todo caso, tendrá derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad.

 

En espera del veredicto del Tribunal Constitucional sobre el recurso interpuesto contra la ‘prisión permanente revisable’, podemos decir que la redacción actual del texto es claramente incompatible con la cadena perpetua, que impide toda posibilidad de reinserción social, pero no parece que entre en contradicción lógica con la ‘prisión permanente revisable’, que resulta compatible con ambas: reeducación y reinserción. Los Magistrados del alto Tribunal dirán, si es que tienen algo que decir después de que el Congreso aprobase su derogación en una de las sesiones parlamentarias más lamentables que recordamos, por el cruce de gruesas acusaciones entre toda la clase política.

El debate en una sociedad como la nuestra, igual que ocurrió antes en la mayoría de los países de Europa que han aprobado fórmulas semejantes (sólo Portugal excluye por completo el concepto) se plantea en términos de aceptar o no la pena de ‘prisión permanente revisable’ para que la sociedad se proteja de los asesinos más violentos e indignos. Salvo ciertas minorías que existen y siempre existirán en democracia con ideas de todo tipo, ningún grupo social relevante defiende hoy en España la pena de muerte. De esto creo que podemos sentirnos todos orgullosos.

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Por la igualdad
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Alfredo Barbero | 08-03-2018 | 11:41| 0

La madre Naturaleza determinó una distinción genética en los cromosomas sexuales de la hembra y del macho de la especie homo / mulier sapiens con fines reproductivos que supuso una notable diferencia de fuerza física, convertida de inmediato en la ley fundamental a partir de la que empezó a configurarse la relación entre ambos sexos. Todo tuvo su comienzo hace entre 300.000 y 350.000 años, si se confirma que los restos fósiles de cinco individuos con una forma del cráneo casi idéntica a la de los humanos modernos hallados en Jebel Irhoud (Marruecos) en el 2017 son realmente antepasados nuestros según publicó la revista científica Nature. Del mismo modo empezaron a estructurarse también otros dos tipos de relación: a) las relaciones de Poder entre los machos, y b) las relaciones internas y externas de los grupos, o relaciones sociales. La ley primigenia entre humanos, por tanto, empezó siendo la misma que utilizan todas las especies animales en sus (inter e intra) relaciones: la ‘ley de la fuerza’.

A este hecho constatado por la biología evolutiva y la sociobiología se le puede denominar con términos procedentes de ciertas teorías histórico-sociológicas (por ejemplo: ‘superestructura hetero-patriarcal’) o con otro tipo de denominaciones más castizas y llanas (‘machismo’, por ejemplo), pero la realidad es que la ‘ley de la fuerza’ ha predominado con absoluta claridad a lo largo de la Historia y sigue predominando en las relaciones humanas de las sociedades que hoy consideramos más civilizadas a las que pertenecemos. En las sociedades actuales menos civilizadas lo que está ocurriendo, por desgracia, es algo muy parecido a lo que ocurría en las nuestras hace 100, 500 ó 1.000 años.

El sexo y la agresividad (traducida en relaciones de Poder) forman parte de la mente humana junto con las emociones y la racionalidad. Están en el cerebro tanto de los hombres como de las mujeres. Estos ‘materiales’ internos de nuestra mente estructuran luego las relaciones personales y sociales. A pesar de la influencia del proceso civilizador iniciado en la Grecia Clásica hace 2.500 años, acelerado e intensificado desde el Renacimiento y la Ilustración, la ‘ley de la fuerza’ sigue rigiendo en gran medida las relaciones entre humanos (mujeres, hombres y personas con diversidad de género que ahora reivindican su lugar). Y lo hace mediante dos formas o variantes principales: 1) la primitiva de la fuerza física bruta (guerras, disuasión nuclear, etc.), y 2) la socialmente ‘civilizada’ del Poder y el dinero.

Para los hombres y para las mujeres es imposible contrarrestar individualmente el Poder de los hombres más ricos y poderosos (mujeres socialmente poderosas y ricas aún hay muy pocas, pero ya compiten de modo eficaz para aumentar su presencia). Las personas a las que pudiéramos llamar ‘débiles’, que son la inmensa mayoría, se ‘defienden’ de las cúpulas poderosas mediante una legislación que garantice ciertos derechos y participando en los movimientos democráticos asociativos (partidos políticos, elecciones, huelgas sindicales, lobbies, medios de comunicación, asociaciones diversas, internet, etc.). La unión hace la fuerza, en el juego de fuerzas que es una sociedad. El Poder o fuerza de las mayorías sociales reajusta el de las cúpulas y surgen diferentes equilibrios (aunque no por ello los poderos@s dejan de serlo). La ‘ley de la fuerza’ en esta variante ‘civilizada’ ha configurado las relaciones de Poder en todas las sociedades históricas conocidas, incluyendo, ¡y de qué manera! las sociedades que durante el siglo XX predicaron el advenimiento utópico de un hombre y una mujer ‘nuevos’ conviviendo en una teórica ‘sociedad nueva’, por completo pacífica e igualitaria. La realidad histórica de esas sociedades ‘nuevas’ ha sido bien distinta de lo deseado y teorizado.

Los machos de la especie homo / mulier sapiens siguen utilizando en la relación con las hembras, como en todas sus relaciones, la ‘ley de la fuerza’. Lo hacen en sus dos variantes, la primitiva de la fuerza física, y la social del Poder. En las sociedades menos civilizadas del planeta, que son mayoría, este uso es tan brutal como lo fue en nuestras sociedades hace varios siglos o milenios. Pero también en las sociedades que consideramos más civilizadas el lamentable uso de la fuerza física y una distribución muy desigual del Poder social entre hombres y mujeres están todavía presentes.

La lucha racional, educativa, en los medios de comunicación, jurídica, sindical, política, por la no discriminación e igualdad de salarios y condiciones laborales, en el lenguaje que hablamos a diario, en el escrito, en la distribución del Poder social entre hombres y mujeres, en las relaciones de pareja, para compensar y ayudar a la maternidad, y la lucha por la máxima supresión de la violencia física contra las mujeres (la supresión total, siendo realistas, es tan inviable como la supresión total de los asesinatos: siempre habrá hombres que usen, sin que ley o regla alguna les frene, la fuerza física que tienen), en definitiva, la lucha por un feminismo igualitario entendido como logro cultural, que no busque la confrontación entre géneros sino la colaboración y sea compartido por todas las ideologías democráticas, es una gran tarea civilizadora de nuestras sociedades en la que hemos de avanzar año tras año. Un día de huelga parcial o total para defender un ideal tan justo me parece plenamente justificado. Por supuesto, la decisión de hacer o no la huelga es libre. Hay otros métodos igualmente respetables, como la manifestación, los coloquios, etc. Y a partir de mañana lo importante quizá sea que una mayoría creciente de ciudadan@s mantenga el objetivo común de seguir sumando medidas concretas, públicas y privadas, por la igualdad.

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Sobre el autor Alfredo Barbero
Psiquiatra del Centro de Salud Mental "Antonio Machado" de Segovia